“Porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.” — Mateo 9:21
Con este boceto, intento retratar no un encuentro, sino un acto de fe desesperado. Una mano temblorosa que, en medio de la multitud, se estira no para llamar la atención, sino para encontrar la vida. No hubo palabras, sólo un toque silencioso en el fleco de Su manto.
Para mí, este dibujo representa la fe que se atreve cuando todo parece perdido. Jesús no se detuvo por el ruido de la gente, se detuvo por la intención de un corazón. La lección aquí es que la gracia de Dios no es algo que debamos "conquistar", está ahí, disponible, esperando que estiremos la mano.