Dibujo a carboncillo inspirado en el pasaje de Juan 2:11.
Utilicé trazos imperfectos y contrastes marcados para representar la transición de la materia. Para mí, el agua simboliza nuestra transparencia y vulnerabilidad, mientras que el vino representa la plenitud del propósito divino. Una reflexión visual sobre cómo la imperfección humana es el lienzo perfecto para la gloria de Dios.
“Dios no busca vasijas perfectas; busca vasijas disponibles.”