“Una cosa sé: que habiendo yo sido ciego, ahora veo.” — Juan 9:25
Con este boceto a carboncillo, busco representar la sencillez de un milagro que lo cambia todo. No hay grandes explicaciones, sólo una realidad innegable: el encuentro con Jesús marca un "antes" y un "después".
En este dibujo, el grafito y las sombras simbolizan el pasado de oscuridad, mientras que el trazo dorado representa esa nueva visión que irrumpe sin pedir permiso. Para mí, este milagro nos recuerda que no necesitamos entender cada misterio de la fe para testificar lo que Dios ha hecho en nuestra vida. A veces, nuestra mejor respuesta ante el mundo es simplemente mostrar cómo Su luz ha transformado nuestra manera de mirar.